Las niñas y niños son ciudadanos y ciudadanas. Parece algo obvio, y sin embargo a menudo se olvida. Lo pasamos tanto por alto, que apenas creamos espacios para canalizar su voz, sus opiniones y sus demandas.

En palabras de Teresa Alía, subdirectora del Área General de Familia e Infancia los niños no se convierten por generación espontánea en ciudadanos participativos al cumplir los 18 años. Por eso mismo, advertía Marta Martínez, co-autora de la Guía de participación infantil y adolescente en la ciudad de Madrid, que tenemos que ir hacia modelos mucho más integrales. Entender que el barrio, y el distrito donde viven los niños y niñas es el primer lugar público, junto a la escuela, de ejercicio y de construcción de la ciudadanía.

Para caminar hacia esos nuevos modelos, se celebró el pasado 18 de abril la Jornada Técnica de Participación de la Infancia y Adolescencia en la Ciudad de Madrid, en la Caja de Música del Palacio de Cibeles. Elegir este espacio es, según Marta Higueras, delegada del Área de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, una muestra del compromiso del Ayuntamiento con la participación de la infancia y adolescencia.

Además de un espacio de intercambio, debate y reflexión sobre el papel de la infancia en la ciudad, durante la Jornada presentamos la Guía para promover la participación infantil y adolescente en la ciudad de Madrid, que hemos elaborado desde Enclave por encargo de la Dirección General de Infancia y Familia del Ayuntamiento. Su publicación estaba ya contemplada en el Plan Local de Infancia y Adolescencia del Ayuntamiento de Madrid (PLIAM, 2016-2019) y pretende ser una herramienta de aprendizaje que facilite la incorporación de las voces de la infancia en los canales institucionales de participación ciudadana.

Desde que en 1989 la CDN viera la luz, las distintas experiencias en torno a la participación infantil han ido evolucionando, con más o menos impacto, desde la exigencia y demanda del derecho a la participación hacia la consecución del objetivo final del ejercicio pleno de la misma. Las experiencias actuales de los niños, niñas y adolescentes están ahora más conceptualizadas en relación a su protagonismo en materia de políticas públicas, y el componente organizativo se conforma como un elemento clave para conseguirlo. En este sentido, las COPIA distritales de Madrid deben ser un espacio de aprendizaje que permitan la conformación de ciudadanos y ciudadanas concientizados, y con las capacidades necesarias para contribuir al desarrollo común de sus distritos y ciudades. En primer lugar, porque las COPIA deben ser una plataforma adecuada para canalizar las demandas de los niños, niñas y adolescentes y realizar su labor propia de incidencia pues toman como referencia a un colectivo, a un espacio de cooperación estable y horizontal, y no a individuos aislados. Las COPIA y las redes que establezcan en los distritos, deben incrementar su capacidad para influir en las agendas y espacios públicos, y legitimar su posicionamiento, en tanto que representan a los colectivos de infancia de cada distrito. Por eso, se deben considerar mecanismos para garantizar que las COPIA son representativas, nutriéndose de las expectativas, aportes y sueños de los niños, niñas y adolescentes que no están presentes en ellas y se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad.

No obstante, lo anterior no es posible fortalecer las capacidades de los niños, niñas y adolescentes sin considerar el conocimiento de sus derechos, la identificación de las situaciones de violaciones y los recursos disponibles para expresarse. De esta forma las COPIA deben monitorear el estado de sus derechos tanto en su ejercicio como en su denuncia y exigibilidad, y es notable la capacidad de análisis de los niños, niñas y adolescentes sobre la situación de los derechos, en sus contextos más inmediatos, pero también en aquellos que les resultan más remotos.

Pese a los indudables avances, una de los resultados del fomento de la participación de la infancia sigue siendo, a nuestro juicio, una labor de incidencia que vaya ampliando su marco de actuación normativo y territorial, para que prevalezca el interés superior de los niños, niñas y adolescentes en la interpretación, aplicación e integración de toda norma, así como en la toma de decisiones judiciales y administrativas. Además, la interacción con el resto de adores incrementa los conocimientos tanto de los niños, niñas y adolescentes como de los mismos agentes, contribuyendo a fortalecer los servicios de prevención y protección.

La consolidación de espacios de participación en los distritos de Madrid generará, sin duda, las condiciones para la creación de instancias que permitan la formalización e institucionalización de una participación protagónica, lo que conlleva la reducción de las formas de discrecionalidad -de las autoridades políticas- para que la participación sea reconocida formalmente como un derecho y no como una “concesión o arbitrio adulto” o un mero formalismo. Solo así se estará dando cumplimiento del mandato de los titulares de obligaciones y contribuyendo a fortalecer las dinámicas de la democracia, la ciudadanía y el buen gobierno en la toma de decisiones.

Acceso a la Guía en PDF

Equipo Enclave

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